Ciberseguridad · 5 de agosto de 2026 · 4 min de lectura
El verdadero riesgo ya no está en la contraseña: está en el dispositivo que la protege
Durante los últimos años, la industria de la ciberseguridad ha impulsado un cambio importante: dejar atrás las contraseñas tradicionales y avanzar hacia mecanismos de autenticación más seguros, como las passkeys, los dispositivos con TPM (T…
Durante los últimos años, la industria de la ciberseguridad ha impulsado un cambio importante: dejar atrás las contraseñas tradicionales y avanzar hacia mecanismos de autenticación más seguros, como las passkeys, los dispositivos con TPM (Trusted Platform Module) y los sistemas de autenticación basados en criptografía de clave pública.
La promesa es clara: eliminar uno de los mayores problemas de seguridad, el robo de contraseñas.
Sin embargo, una investigación reciente demuestra que los atacantes también están evolucionando. En lugar de intentar romper la criptografía que protege estas tecnologías, están buscando comprometer el entorno donde esa autenticación ocurre.
El resultado es una realidad que muchas organizaciones todavía no consideran: incluso los mecanismos de autenticación más modernos pueden convertirse en un objetivo cuando el dispositivo del usuario ya ha sido comprometido.
Las passkeys siguen siendo seguras… pero el escenario cambió
La investigación presentada por Unit 42 de Palo Alto Networks analiza distintas técnicas que afectan al funcionamiento del Administrador de Contraseñas de Google en equipos Windows.
Es importante entender que el estudio no demuestra una falla en la criptografía de las passkeys ni cuestiona la seguridad del estándar FIDO. Lo que demuestra es algo diferente: si un atacante ya consiguió ejecutar malware dentro del equipo de una víctima, puede intentar aprovechar la forma en que el navegador administra las credenciales, las claves del dispositivo y los procesos de autenticación.
En otras palabras, el problema no está en la llave digital, sino en quién tiene acceso a la puerta donde esa llave se utiliza.
Esta diferencia es fundamental porque cambia completamente el enfoque de la defensa.
El objetivo ya no es romper el cifrado
Durante muchos años los ataques se concentraban en obtener nombres de usuario y contraseñas mediante phishing, filtraciones o fuerza bruta.
Hoy el panorama es distinto.
Las organizaciones están implementando autenticación multifactor, gestores de contraseñas y passkeys. Como consecuencia, los atacantes están desplazando sus esfuerzos hacia otro lugar: el dispositivo que almacena y utiliza esas credenciales.
La investigación describe distintos escenarios donde un malware con permisos de usuario podría interactuar con componentes del navegador para obtener información suficiente que facilite futuras autenticaciones ilegítimas o permita reutilizar determinados secretos criptográficos.
Esto refleja una tendencia que se observa cada vez con mayor frecuencia en la industria: el ataque se mueve desde la identidad hacia el entorno que la administra.
La identidad ya no puede protegerse de forma aislada
Muchas estrategias de seguridad continúan enfocándose únicamente en fortalecer el mecanismo de autenticación.
Sin embargo, la identidad digital depende hoy de múltiples elementos que trabajan en conjunto:
- El navegador.
- El sistema operativo.
- El módulo TPM.
- Los servicios en la nube.
- Las aplicaciones conectadas.
- El estado de seguridad del endpoint.
Si uno de estos componentes se ve comprometido, el riesgo aumenta considerablemente, incluso cuando las credenciales continúan siendo criptográficamente seguras.
Por esta razón, proteger la identidad ya no consiste únicamente en implementar MFA o passkeys. También implica mantener una postura de seguridad sólida sobre los dispositivos donde esas tecnologías operan.
El endpoint vuelve a convertirse en una pieza crítica
Durante algún tiempo existió la percepción de que mover la identidad hacia servicios en la nube reduciría significativamente el riesgo.
La realidad demuestra que el endpoint sigue siendo uno de los activos más importantes dentro de cualquier estrategia de ciberseguridad.
Un equipo comprometido puede transformarse en el punto de partida para comprometer sesiones, acceder a aplicaciones corporativas o capturar información sensible sin necesidad de vulnerar directamente los sistemas centrales de la organización.
Esto hace que la protección del endpoint vuelva a ocupar un lugar prioritario dentro de los programas modernos de seguridad.
La detección temprana, el monitoreo continuo, el control de privilegios, la protección del navegador y la gestión adecuada de identidades trabajan hoy como un solo ecosistema.
La seguridad moderna requiere proteger todo el ciclo de la identidad
La autenticación dejó de ser un evento aislado que ocurre al iniciar sesión.
Hoy forma parte de un proceso mucho más amplio que involucra dispositivos, aplicaciones, infraestructura y servicios cloud.
Las organizaciones que adopten esta visión podrán reducir significativamente su superficie de ataque, entendiendo que proteger una identidad implica también proteger el contexto donde esa identidad existe y opera.
Las passkeys representan un enorme avance para la industria y continúan siendo una tecnología altamente recomendable. Sin embargo, esta investigación recuerda una realidad que seguirá vigente durante los próximos años: ningún mecanismo de autenticación puede considerarse completamente seguro si el dispositivo donde se utiliza ya fue comprometido.
Conclusión
La evolución de la autenticación está obligando a que también evolucione la estrategia de defensa. Los atacantes ya no necesitan romper los algoritmos criptográficos para poner en riesgo una identidad; les basta con encontrar una oportunidad en el dispositivo, el navegador o el entorno donde esa identidad se administra.